Historia de la Terapia Online, Dudas, Modalidades e Investigación

En esta ocasión compartiré un texto más serio, sobre la historia de la terapia online, ya que no es algo que surgiera espontáneamente. También me encargaré de resolver algunos miedos para quienes se sienten atraídos por esta forma de hacer psicoterapia. Y sustentaré los argumentos con diversas investigaciones ya realizadas.

Cuando se trata de trabajar con un psicoterapeuta, un número creciente de personas recurren a la terapia online. La terapia online es también es referida con variadas etiquetas. Por ejemplo: “Telemedicina” (aunque en realidad es una rama de la telemedicina). O también “terapia virtual”, “teleterapia”, “orientación electrónica”,  y “ciber-orientación” – ha ganado popularidad en las últimas decadas. No sólo es cómoda, además ofrece un gran ahorro de tiempo ya que no hay necesidad de conducir a las citas semanales de terapia. Si tienes una cámara web (y tu terapeuta también) todo lo que necesitas es una conexión a Internet y un programa de vídeo chat como Skype o FaceTime. Para tener una sesión de terapia virtual “cara a cara”… Todo mientras se estás sentado en la comodidad de tu hogar, oficina, coche, o incluso al aire libre.

La terapia online es particularmente beneficiosa para cualquier persona que no puede físicamente ser capaz de llegar a un psicólogo. Debido a obstáculos tales como la falta de transporte, enfermedad, movilidad limitada, u otros problemas de salud difíciles, o la distancia. Puede proporcionar un recurso de tratamiento muy necesario para aquellos que viven en una zona rural. Donde el terapeuta más cercano está a 50 o 100 kilómetros de distancia.

También puede ser la única opción viable para alguien que necesita ver a un terapeuta especializado en el tratamiento de cierto trastorno. Y que no tiene disponible ninguno cercana. Para estas personas, la posible opción de trabajar con un terapeuta en línea puede hacer toda la diferencia en el tratamiento.

En lugar de seguir luchando día a día debido a problemas graves o incluso debilitantes de salud mental… Pueden, finalmente, obtener el tratamiento que necesitan desesperadamente con un profesional calificado.

Una breve historia de la terapia online

Una breve historia de la terapia online
Carta de Freud a la Madre de un Hombre Homosexual, data de 1935. Fuente: Wikipedia

Trabajar a larga distancia con un psicólogo, psiquiatra, u otro profesional de la salud mental, sin duda no es nada nuevo. Freud y otros terapeutas lo practicaban todo el tiempo hace un siglo, utilizando cartas de forma regular para mantenerse en contacto con sus pacientes. Aunque algunos podrían argumentar que la comunicación escrita a mano que tomaba días para llegar al cliente. Y eso no sería considerado “terapia”, el concepto subyacente no es tan diferente. Los pacientes necesitaban apoyo, orientación y retroalimentación – y se podía proporcionar incluso a través del anticuado servicio postal de la época.

Sin embargo, con la llegada de Internet y los ordenadores personales en los últimos veinte años o más…Las oportunidades para la terapia a distancia cambiaron drásticamente. Comenzando con grupos de autoayuda y grupos de apoyo online en la década de 1980. Seguido del chat en línea y servicios de mensajería instantánea, hasta llegar a la tendencia con webcams que permiten hablar cara a cara a través de Internet en tiempo real.

Solo era cuestión de tiempo para que la terapia online también avanzara con este tipo de servicios. Que acercan cada vez más a las personas, sin importar distancias físicas. Hoy en día es posible conseguir ayuda profesional y apoyo para problemas de pareja, depresión, ansiedad. Y casi todos los problemas emocionales, retos en la vida, y trastornos psiquiátricos que se puedan imaginar.

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En cuanto al primer servicio de salud mental online que existió de manera oficial, ese honor le corresponde a la Universidad de Cornell. Con el proyecto de 1986: “Ask Uncle Ezra” (Literalmente: “Pregúntale al Tío Ezra). Como “el primer servicio de ayuda en línea” el tío Ezra, se creó originalmente sólo para los estudiantes matriculados en la Universidad. Los estudiantes podrían hacer cualquier pregunta con total anonimato.

Inicialmente los tipos de preguntas planteadas eran relativamente sin importancia, por ejemplo, cómo obtener un permiso de estacionamiento y relativas a cuestiones académicas. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que los estudiantes comenzaran a usar el servicio para hacer preguntas más personales y trascendentales para ellos. Como la forma de hacer frente a la presión socialsu preocupación por el abuso del alcohol, e incluso pensamientos de suicidio. 

No pasó mucho tiempo antes de que el volumen de preguntas fue más de lo que una sola persona podía manejar. Por lo que reclutaron ayuda adicional. Pero el tío Ezra fue sólo el comienzo…

Dr. David Sommers. Fuente: Psychology Today
Dr. David Sommers. Fuente: Psychology Today

A mediados de la década de 1990, varios servicios públicos de salud mental comenzaron a estar disponibles online. A través del programa Shareware Psychological Consultation de Leonard Holmes, un servicio que respondía preguntas. Por otra parte, el Departamento de Asuntos de los Veteranos de los Estados Unidos ha estado ofreciendo servicios de salud mental a través de videoconferencia desde hace casi 20 años. 

Tal vez el verdadero pionero de la terapia online tal como la conocemos hoy en día, sin embargo, es David Sommers, PhD fue quien comenzó a ofrecer tratamiento privado a través de Internet en la década de 1990.

Para el año 2000, había por lo menos 200 sitios web ofreciendo terapia online y orientación psicológica. Los usuarios tenían acceso a psicólogos, consejeros, trabajadores sociales clínicos, y otros tipos de terapeutas a través de estos sitios. Los servicios que se ofrecían eran variados, incluyendo respuestas a un número limitado de preguntas de forma gratuita. Respuestas a una pregunta sobre un tema específico (por ejemplo sexualidad) por una tarifa. Y chats privados para una sesión online de una hora por un coste.

Algunos terapeutas también proporcionaban la terapia a través de correo electrónico. Ofreciendo a los clientes una cantidad ilimitada de mensajes de correo electrónico durante un período de tiempo (por ejemplo, 6 semanas o 3 meses) a un cargo de una sola vez. 

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Grupos de apoyo moderados por el terapeuta, para problemas de trauma, depresión. Y un sinnúmero de otras cuestiones ya se estaban volviendo muy populares y de rápido crecimiento en este periodo.

En la actualidad, hay literalmente miles de grupos de apoyo en línea disponibles.

En la actualidad, hay literalmente miles de grupos de apoyo en línea disponibles. Así como un sinnúmero de sitios web que ofrecen los servicios de psicoterapeutas y consejeros. Muchos, si no la mayoría, de estos profesionales de la salud mental tienen prácticas privadas tradicionales, “offline” además de los servicios que ofrecen online.

Con la posibilidad de tener un terapeuta online no hay duda de que estos vitales servicios estén tan disponibles (y sean más atractivos). Para miles de personas que de otra manera no serían capaces de pagar el tratamiento. Ya que algunos terapeutas online ofrecen sus servicios a un precio más asequible.

También puede ser útil para quienes se dicen reacios a hablar cara a cara sobre algún dolor emocional que les produce pudor. Por ejemplo, hombres que fueron abusados sexualmente cuando eran niños o adolescentes que luchan con TOC homosexual (TOCH). El simple hecho de ser capaz de “hablar” con un terapeuta en línea ha hecho que sea una opción más viable para muchos.

¿Se puede definir la terapia online como una “Terapia Real”?

¿Se puede definir la terapia online como una “Terapia Real”?

Si Internet es real, el terapeuta es real y la persona es real, entonces: todo el proceso es “real”. Aunque el contacto ocurra gracias a la tecnología. También, gracias a la tecnología se puede escribir sobre papel, o sentarse en una silla. Solo que son medios de tecnología más básicos, esperados y por supuesto más típicos.

Algunos argumentan que la terapia online no es realmente terapia, o más bien, no es “psicoterapia” en toda regla. Y ciertamente no debe tomar el lugar de la terapia tradicional que requiere sentarse cara a cara (en persona, no a través de una webcam) con tu terapeuta.

Una de las razones más importantes para esta perspectiva se debe al hecho de que, durante muchos años, la terapia online se produjo principalmente por correo electrónico, mensajería instantánea, o alguna otra forma de chat en línea – todo lo cual requiere el uso de texto escrito. Como un enfoque en línea, los opositores argumentan, que esto deja mucho que desear. Esto se debe a que una cantidad significativa de lo que ocurre en la terapia – y desempeña un papel importante en todo el proceso – es la comunicación no verbal entre el cliente y el terapeuta.

El lenguaje corporal, es importante en la conexión (rapport) entre el cliente y el psicólogo. De los medios para hacer terapia online, la videoconferencia lleva ventaja en este apartado.

Los terapeutas dependen en gran medida de lo que observan en su interacción con un cliente. No sólo las palabras que utiliza el cliente para expresarse. Sin esa pieza crucial del proceso terapéutico, generaciones anteriores de terapeutas no pueden considerar este medio de terapia como “real”. Sin embargo, cada vez más las personas que utilizan el vídeo chat en directo a través de Skype, FaceTime y otras aplicaciones en línea similares. Sólo se pierde una porción muy pequeña de esa pieza no verbal.

Si bien no es exactamente lo mismo que hablar con un terapeuta en persona, razonablemente es lo más parecido. Sin duda suficiente para permitir el desarrollo y eficacia de una verdadera relación terapéutica.
Los profesionales que proponen éste medio consideran la psicoterapia online como una alternativa realista y viable a la terapia tradicional. Sostienen que es el momento de que los profesionales de la salud mental empiecen a aceptar que esta es la nueva realidad.

En lugar de descartarlo sin consideraciones como una forma inferior de tratamiento, o una pseudoterapia, deberán tenerla en cuenta acogiéndola. Este medio no va a desaparecer, así que por qué no centrarse en la formación de terapeutas que usen Internet para responder eficazmente a las necesidades de salud mental de nuestra sociedad impulsada por la tecnología.

Debido a que la terapia en línea todavía no es totalmente aceptada por los profesionales de la salud mental… Algunos psicoterapeutas que ofrecen sus servicios lo describen como “orientación” o “asesoramiento”, en lugar de “terapia” o “psicoterapia”.

Sin embargo, cada vez más están adoptando el término telesalud conductual, que el Departamento de Asuntos de Veteranos ha estado utilizando desde hace dos décadas.

El hecho de que la APA (American Psychological Association) y otras organizaciones similares están apoyando cada vez más la telesalud. Y están aportando credibilidad a este relativamente nuevo medio para los servicios de salud mental.

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Modos de Comunicación en la Terapia Online

Hay cuatro formas principales para que los psicoterapeutas y clientes se comuniquen entre sí con la terapia online:

  • Email
  • Chat en vivo o mensajería instantanea
  • VoIP o telefonía por Internet
  • Vídeochat o videoconferencia
Modos de Comunicación en la Terapia Online

Aunque el Email o correo electrónico sigue siendo utilizado por algunos, es más limitado que las demás opciones porque hay un retraso de tiempo. Sin embargo, una de las ventajas es que los mensajes de correo electrónico se pueden guardar prácticamente de forma indefinida. (Aunque, esta ventaja puede también ser negativa en cuanto a privacidad y seguridad). Los terapeutas pueden mantener registros de correo electrónico y su correspondiente revisión para evaluar el progreso de las personas.

Los clientes pueden guardar sus mensajes de correo electrónico y volver a leer entre sesiones y mucho después de la terapia cuando necesiten sentirse apoyados, seguros, o se les recuerde lo lejos que han llegado. Los mensajes instantáneos y chats en vivo también pueden ser copiados y guardados, pero el cliente tiene que acordarse de hacerlo durante, o justo antes del cierre de la sesión o todo el contenido se puede perder, dependiendo de la plataforma usada.

Los clientes tienen la opción de ser “invisibles” durante sus sesiones.

Todas las opciones excepto el vídeo chat o videoconferencia dan a los clientes la opción de permanecer “invisibles” durante sus sesiones. Para las personas que tímidas, ansiosas o reacias a hablar cara a cara, esto puede ser una buena opción. Sin embargo, no puede sustituir el tremendo valor de ser capaz de observar a la persona durante una sesión online.

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El vídeochat o videoconferencia es lo más cercano que ofrece Internet a la realidad en términos de la terapia. Este medio requiere un poco más de equipo y por lo menos un cierto grado de habilidad técnica… Que la mayoría de los adolescentes y los adultos jóvenes tendrán). Algunos terapeutas pueden optar por utilizar una combinación de las opciones anteriores. Por ejemplo, las sesiones programadas pueden llevarse a cabo a través de vídeochat. Mientras que el seguimiento de preguntas, inquietudes, o comentarios, pueden ser manejados entre las sesiones a través de correo electrónico dentro de lo razonable. Es responsabilidad del terapeuta dejar límites claros con los clientes en cuanto al número y frecuencia de los mensajes de correo electrónico. Por razones obvias, y proporcionar directrices claras para casos de emergencia (por ejemplo, números de línea directa para prevención del suicidio, etc.).

Ventajas de la Terapia Online

Las siguientes son algunas de las ventajas potenciales de la terapia en línea:

Ventajas de la Terapia Online
  • Tomar terapia online puede ayudar a reducir el estigma y la vergüenza que impide a millones de personas buscar la ayuda que necesitan.
  • Diversas universidades han dado seriedad al proceso de terapia en línea. Y han descubierto que las tasas de éxito son prácticamente iguales a la terapia tradicional.
  • Da al interesado una oportunidad de contactar con una amplia gama de profesionales de la salud mental con licencia. Incluidos psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales clínicos, consejeros profesionales, terapeutas de pareja y terapia familiar.
  • Posibilidad de acceder a la terapia para aquellos que se encuentran limitados o sin ningún acceso debido a su ubicación. Por ejemplo, personas que viven en una pequeña ciudad o zona rural). O que tienen problemas médicos o de movilidad, que no tienen transporte, o no pueden salir de casa por alguna razón.
  • Puede ser menos costoso que ver a un terapeuta presencial. Aunque es importante ser consciente de que las tarifas de muchos terapeutas online “son comparables a sus costes fuera de Internet”. Mientras que algunos hacen descuento, otros cobran lo mismo que a los clientes que ven en persona.
  • Es conveniente obtener terapia en línea debido a:
  • La facilidad de acceso (por ejemplo, con la conexión a Internet desde tu casa, versus conducir o viajar varios kilómetros).
  • Ya que no hay necesidad de viajar para tomar las sesiones de terapia, hay un ahorro en costes de transporte y tiempo.
  • Posibilidad rápida de consultar o trabajar con un especialista si no hay uno disponible cerca de ti.
  • A menudo se puede conectar con un terapeuta el mismo día, y posiblemente en tan sólo unos minutos.
  • Puede ser menos estresante hablar con alguien online que en persona.
  • A menudo, hay mucha más flexibilidad en la programación de citas.
  • Puedes hablar con un terapeuta desde la comodidad y privacidad de tu propio hogar.
  • La correspondencia por correo electrónico se puede guardar para referencia futura(como también pueden ocurrir con los mensajes de chat, dependiendo del programa).

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Desventajas de la Terapia Online

Si bien la lista de beneficios es impresionante, hay algunas posibles desventajas, que deben ser consideradas cuidadosamente antes de trabajar con un terapeuta online:

Desventajas de la Terapia Online
  • Aún hay profesionales que no sienten que la terapia online sea un sustituto viable del trabajar con un psicólogo en persona.
  • Los terapeutas dependen en gran medida de sus observaciones de la conducta no verbal. Y las señales sutiles en cuanto a lo que está pasando con la persona para guiarla en terapia. Incluso con la videoconferencia, estas sutiles señales no verbales se pierden fácilmente del terapeuta. Por ejemplo, un zapateo nervioso o pupilas dilatadas), lo cual puede ralentizar el proceso de la terapia.
  • La privacidad en ambos extremos puede verse comprometida en las sesiones online (por ejemplo, familia o vecinos que puedan escuchar parte de la sesión).
  • La confidencialidad puede verse comprometida con mayor facilidad cuando se utiliza el correo electrónico y otros medios de comunicación online; incluso sistemas de “seguridad” puede ser hackeados. Los correos electrónicos pueden ser accidentalmente enviados a la persona equivocada. O pueden ser leídos por un miembro de la familia, cónyuge o amigo. Si el terapeuta o el cliente no toman medidas para asegurar la privacidad.
  • Pueden surgir cuestiones y problemas legales y éticos relacionados con la concesión de licencias. Debido a las restricciones geográficas que son habituales en el lugar que los terapeutas trabajan “fuera de Internet” (es decir, su oficina).
  • El problema puede complicarse debido a las variaciones en los requisitos de licencia, la presentación de informes legales, edad de consentimiento, etc. Las leyes y los códigos de ética son mucho más difíciles de hacer cumplir con la terapia online. Y no ayuda que las leyes de concesión de licencias no son siempre sean claras con respecto a la prestación de servicios en línea.
  • Aunque se espera que los terapeutas conozcan y cumplan con las leyes y las normas éticas que los rigen. Algunos las ignoraran deliberadamente, mientras que otros pueden violarlas involuntariamente.
  • La mayoría de las pólizas de seguros de salud no cubren el costo de la terapia online, corriendo el pago por parte del interesado.
  • La tecnología no siempre es fiable. Las sesiones de terapia pueden ser interrumpidas o perdidas si ocurren problemas entre ambos equipos
  • Tanto el terapeuta y el cliente necesita tener conocimientos técnicos apropiados para el modo de comunicación elegido. No todas las personas son competentes con la tecnología. Especialmente muchos adultos mayores en contraste con las generaciones más jóvenes. Esto puede provocar fugas en la confidencialidad, así como sesiones perdidas.
  • Algunas personas esperan que la terapia online sea gratis o mucho menos cara que con un terapeuta presencial. Este tipo de personas pueden no darse cuenta de que, independientemente de si están sentados en la oficina del terapeuta, o hablan con el terapeuta por videoconferencia, tienen que pagar por el tiempo y la experiencia del terapeuta.
  • No se recomienda la terapia online para situaciones de crisis o personas suicidas.
  • La terapia en línea no es apropiada para todos. Las personas que sufren de trastornos psiquiátricos graves deben trabajar cara a cara con un terapeuta y probablemente con más especialistas.
  • Las personas que luchan con problemas complejos, que experimentan una crisis, que tienen ideas suicidas, o que se ocupan de problemas múltiples a la vez no son buenos candidatos para la terapia en línea.
  • En la actualidad, todavía no existen directrices bien definidas para la terapia online. Aunque se está avanzando en este tema, no se ayuda a los terapeutas y los clientes en el ínterin. Es importante que los terapeutas den a los clientes expectativas claras en cuanto al servicio que ofrecen, cuotas, etc. antes de participar en la terapia con ellos. Los clientes más jóvenes y los que son completamente nuevos en la terapia a menudo no saben qué esperar – lo que es aceptable y lo que no lo es – cuando se trata de la terapia. Los terapeutas sin escrúpulos, al igual que los terapeutas que carecen de buenos límites, pueden causar graves daños a un cliente en línea desprevenido y vulnerable (aunque también lo pueden hacer presencialmente).
  • Se necesita continuar con la investigación con respecto a la eficacia de la terapia online en comparación con el trabajo de un terapeuta presencial. Así como para determinar qué trastornos son apropiadas para trabajar en línea, y cuáles no lo son, o plantean demasiados riesgos.

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Investigación y Artículos que Apoyan la Terapia en Linea

Se han realizado varios estudios para investigar la eficacia de la terapia en línea. Para ciertos grupos y trastornos, así como encuestas a los clientes en cuanto a su experiencia. Los siguientes son sólo algunos de los resultados:

Investigación y Artículos que Apoyan la Terapia en Linea
  • Un meta-análisis de más de 90 estudios llevados a cabo en 2008 encontró estadísticamente que… No hubo diferencias significativas entre trabajar con un terapeuta en persona y trabajar con uno online.
  • Una encuesta realizada en 2009 por SAMHSA indicó que aproximadamente 34 millones de estadounidenses con enfermedades mentales no reciben el tratamiento que necesitan; y uno de los mayores obstáculos para ellos es la vergüenza y el estigmaque sienten al considerar la terapia. (La terapia online puede ayudar a eliminar esta cuestión.)
  • A pesar de los que cuestionan su validez, un estudio publicado en Psychiatric Services encontró que… Los pacientes de salud mental que recibieron la terapia online (mediante videoconferencia) encontraron que es muy satisfactoria.
  • La terapia en línea a través de videoconferencia ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del TEPT en veteranos de combate.
  • Se ha demostrado que la terapia online es al menos tan eficaz como terapia tradicional para tratar la ansiedad.

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¿Eres Candidato para Tomar Terapia Online?

Si estás considerando tomar terapia online, hay varias cosas que debes considerar antes de trabajar con un terapeuta en línea.

¿Eres Candidato para Tomar Terapia Online?


La terapia en línea puede NO ser una buena opción si:

  • Se trata de un trastorno psiquiátrico grave o complejo, como la depresión mayor grave (especialmente con pensamientos suicidas), esquizofrenia o trastorno bipolar I.
  • Estás pensando activamente en hacerte daño a ti mismo o a otra persona. Si este es el caso, tienes que ser evaluado en persona por un psicólogo, psiquiatra, u otro profesional de la salud mental calificado. Un terapeuta online no está en condiciones de ayudarte eficazmente con una crisis aguda. Puedes llamar a los servicios de emergencia en tu país si éste es el caso.
  • Te sientes técnicamente desafiado. Si no como manejar un ordenador, nunca has utilizado el vídeochat o videoconferencia. O tiendes a eliminar accidentalmente correos electrónicos o enviarlos a la persona equivocada, la terapia online, probablemente no sea una buena opción en este momento. Puedes reconsiderla a futuro cuando tus habilidades técnicas hayan mejorado.
  • Tienes muy poca privacidad en casa, u otras personas viven contigo (por ejemplo, un cónyuge, hijos, roomates) o tienen acceso a tu computadora. No querrás intercambiar información personal y privada con tu terapeuta, sólo para que otros lean o escuchen tu conversación.
  • La idea de hablar con alguien de asuntos personales a distancia, en vez de cara a cara puede no sentirse cómodo para todos. Y también es aceptable. No a todo el mundo le gusta la comunicación a través de computadoras, teléfonos celulares, o iPads. Trabajar con un terapeuta en persona puede tener un ajuste mucho mejor para este tipo de personas.

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Por otra parte…

Por otra parte…
  • Si el profesional de salud mental más cercano se encuentra a más de una hora de distancia en coche u otro transporte.
  • Necesitas salir de casa, pero, no hay transporte confiable, o tienes problemas de salud o una discapacidad que te dificulta salir.
  • Si te sientes cómodo con la tecnología y tienes suficientes conocimientos para utilizar el modo preferido de comunicación con un terapeuta online.
  • Estás completamente cómodo con compartir tus pensamientos y sentimientos con alguien que está muy lejos y habla a través de una pantalla contigo.
  • Simplemente tienes poco tiempo en tu agenda para llegar a una cita con el terapeuta. O viajas mucho y necesitas mucha flexibilidad cuando se trata de tiempos de la cita.
  • Tienes los medios económicos para pagar de tu bolsillo por un terapeuta online, si tu seguro no cubre las sesiones.
  • Y la lista (de arriba) con respecto a las desventajas de la terapia online no ha causado que cambies de parecer. Y si lo ha hecho es perfectamente válido, ya que el punto de esto es informar correctamente).

Entonces, la terapia online es una opción que vale la pena considerar.

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Encontrar un terapeuta en línea calificado 

Encontrar un terapeuta en línea calificado

Por último, pero no menos importante, cuando se trata de encontrar un terapeuta en línea, realmente necesitas hacer algo de investigación por tu parte.

El hecho de que la doctora Fulana de Tal tenga una sonrisa amable y el título de “doctor”… No significa que ella esté calificada para ser un terapeuta en línea. En el peor de los casos, puede ser un completo fraude, alguien que no tiene formación en salud mental. Y la foto fue tomada “prestada” de un sitio web de publicidad de novias rusas.

Si bien esto no es un escenario muy probable, si da una idea de lo desafortunada que puede ser una experiencia por Internet.

A continuación se presentan algunas pautas que debes comprobar:

  • Asegúrate de que el terapeuta tenga una licencia para practicar. Con el fin de hacer esto, necesitarás el nombre completo del terapeuta, país y estado. Y las credenciales (por ejemplo, doctorado en psicología clínica, MD (para psiquiatría), titulo de trabajador social clínico, y así sucesivamente). Si no estás seguro de lo que debes encontrar, una rápida búsqueda en Google debería ayudar! Los terapeutas más calificados tendrán al menos un título de maestría en un campo de salud mental. Puedes verificar la licencia poniéndote en contacto con el departamento responsable de la licencia en la ubicación del terapeuta (país o estado).
  • Consulta el sitio web del terapeuta (si tiene uno). Un sitio web te puede dar una idea de la terapeuta. Y debe decirte algo sobre su experiencia, enfoque de tratamiento y filosofía, así como experiencia y áreas de especialización.
  • Asegúrate de que tu terapeuta tiene las habilidades técnicas para comunicarse contigo sin problemas.
  • Pregunta a tu terapeuta acerca de la seguridad, la confidencialidad y la privacidad. Si sus respuestas son vagas, indiferentes, o si te provocan una señal de alerta por alguna razón… Probablemente es mejor continuar tu búsqueda con un terapeuta diferente.
  • Pregunta al terapeuta si practica sólo online, o también trabaja de manera presencial. Como regla general, más deseable encontrar un terapeuta que haga las dos cosas y no solo trabaje en línea.
  • Aclara los honorarios y las expectativas y políticas de pago, que se puede hacer si necesitas cancelar o reprogramar una cita. Por ejemplo, si se cancela a última hora ¿aún se requiere el pago? Y cualquier otra cuestión relativa que te preocupe.

Si tomas en cuenta dichas directrices, reducirás en gran medida el riesgo de tener una mala experiencia con un terapeuta online.

No es de extrañar que la terapia online esté creciendo rápidamente en aceptación.

No es de extrañar que la terapia online esté creciendo rápidamente en aceptación. Especialmente con la generación más joven que ha crecido con el uso de las redes sociales para comunicarse día a día. Con suerte, las leyes, directrices y códigos de ética se harán más claras en un futuro próximo. Por lo que aquellos que actualmente no tienen acceso a la terapia por alguna razón, finalmente recibirán el tratamiento que necesitan y merecen.

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Referencias:

Imagenes Vía Pixabay, Giphy, Unsplash.

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