¿Te has preguntado por qué es tan duro aumentar tu felicidad? Aquí te explico por qué los niveles de felicidad tienden a mantenerse a un “determinado nivel”, incluso después de una experiencia muy feliz (o infeliz).

Todos hemos estado allí. Deseamos algo para mejorar nuestras vidas, pensando que nos hará más felices. “Si puedo perder peso, voy a ser más feliz”; “Si puedo conseguir un aumento de sueldo, voy a ser más feliz”; “Cuando encuentre una pareja, voy a ser más feliz”.

Pero de alguna manera, no funciona de esa manera. Aunque tener un deseo concedido puede hacernos bailar de felicidad a corto plazo, con el tiempo, nos instalamos de nuevo a nuestro nivel emocional habitual.

¿Por qué no puedes ser más feliz?

¿Por qué no puedes ser más feliz?

Para averiguarlo, los investigadores responsables de un estudio clásico, publicado en 1978 en el Journal of Personality and Social Psychology entrevistaron a 3 grupos de personas: 1) los que habían ganado la lotería, 2) los que a través de un accidente se habían convertido en parapléjicos o cuadripléjicos, y 3) un grupo de control.

Encontraron que tanto los ganadores de la lotería, como las víctimas del accidente vieron su nivel de felicidad salir disparado o caer en picada, respectivamente, después de su victoria o su accidente, pero con el tiempo los niveles de felicidad volvieron a “nivelarse” al promedio de la felicidad del grupo de control.

Los investigadores hicieron la hipótesis de dos razones para este fenómeno, que ya ha sido bautizado como la rutina del hedonismo”. La primera fue la habituación. Básicamente, uno se acostumbra a una nueva realidad. Los ganadores de la lotería se acostumbraron a la comodidad o la seguridad proporcionada por su nueva riqueza y las víctimas de accidentes se ajustaban a sus limitaciones físicas. Para ellos era un nuevo mundo, pero tanto los ganadores, como las víctimas rápidamente se acostumbraron.

La segunda razón para la vuelta a los mismos niveles básicos de felicidad se llama contraste. En un continuo de experiencias positivas, ganar la lotería cae entre los valores extremos superiores. Pero en comparación, otros acontecimientos felices, como el aumento de sueldo o un buen fin de semana, pierden su brillo y no contribuyen tanto a la felicidad de los ganadores. En el estudio, incluso en comparación con el grupo control, los ganadores de la lotería obtuvieron significativamente menos placer de los eventos cotidianos como comer el desayuno, hablar con un amigo, o recibir un cumplido.

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No fijes tu felicidad en espera de un evento

No fijes tu felicidad en espera de un evento

¿Quiere decir entonces que tus esfuerzos de mejorar tu vida son inútiles? ¿Deberías dejar de luchar por esos objetivos, o al menos dejar de comprar billetes de lotería? – Bueno, NO; pero no fijes tu felicidad en espera de un evento (u objeto). En vez de esto, obtén felicidad de las cosas que haces todos los días. Cosas más sencillas pueden hacer la diferencia, algo como: Sentarse en el sol con un buen libro y un sándwich igualmente bueno. Sentir la satisfacción de haber organizado tu escritorio. Intenta disfrutar de un helado de la misma manera en que lo hacías cuando eras pequeño(a). Tú puedes estar en el mismo camino hedónico con el resto de personas, pero eso no significa que no puedas disfrutar del paseo.

Referencias:

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