Como psicoterapeuta, a menudo me preguntan por qué algunas personas cambian y otras no. Esta es una muy buena pregunta, una en que la mayoría de los terapeutas piensan todo el tiempo.

 

Una persona que traté recientemente, y que está profundamente comprometida con la terapia confesó que estaba agotada de trabajar en ella misma. ¡Pues claro! Si alguna vez has tratado de cambiar algo de ti, sabes que es difícil. Se necesita un gran esfuerzo sostenido para lograr la mayoría de los cambios; sólo el acto de una intensa observación de sí mismo puede sentirse como un trabajo agotador.

 

En mi experiencia, el factor más importante es la motivación. Tu esposo/a o madre que quieren que cambies puede ser un elemento motivador, pero si tú no crees que necesitas hacer el cambio, será difícil reunir el esfuerzo necesario para que esto ocurra.

 

Veamos algunos ejemplos. Supongamos que has ganado 10 Kg. (a la mayoría de nosotros puede haberle pasado) Y tendrás un evento importante en tres meses, por lo que deseas lucir mejor. Esta es una fuerte motivación, y aunque es posible que puedas encontrar la disciplina para perder el peso en el corto plazo, ¿qué va a pasar después de la boda? Para la mayoría de nosotros, si la motivación no es lo suficientemente fuerte, empezaremos a engordar lentamente después del evento porque la motivación ya no funciona.

 

Un cambio de éxito a largo plazo tendrá que incorporar una motivación más profunda y exigirá mirar seriamente a uno mismo y pensar en las creencias profundamente arraigadas, patrones y expectativas. Probablemente tendrás que alinearlo con algún apoyo de la familia y de tus amigos. También será necesario que revises cuidadosamente tu comportamiento, anticipes los desafíos, y poco a poco pongas en práctica nuevas rutinas. Esto es una responsabilidad que hay asumir, y no todo el mundo está dispuesto a hacer el todo el trabajo.

 

Supongamos, por ejemplo, que tienes una fobia a conducir a través de puentes. Tal vez sea posible evitar pasar los puentes gran parte de tu vida y buscar e ir por diferentes rutas, conseguir dar paseos o tomar el transporte público. Tal vez has vivido así durante años, y te sientes incluso a gusto con estos ajustes. Hasta que se convierte en un problema lo suficientemente grande para ti, y puedes no estar motivado para trabajar a través de los pasos necesarios para conquistar este miedo. Para la mayoría, esto implicaría examinar el miedo, discutirlo, y luego exponerse gradualmente a sí mismo a la actividad temida hasta que la pueda tolerar, y entonces tendrías que seguir practicando hasta que se convierta en un nuevo hábito. Para eso se necesita tiempo y esfuerzo sostenido.

 

Entonces, ¿cómo se puede motivar a alguien a cambiar?

 

En general ocurre cuando las personas se sienten empujadas a un cambio, que no les gusta. Invitándolos a fortalecer su resolución y suavizar un poco los obstáculos puede producir más motivación y por lo tanto hacer que el proceso de cambio tenga más probabilidades de ser eficaz y duradero.

 

Como un agente de cambio, a menudo se utilizan técnicas que se ofrecen en la entrevista motivacional para ayudar a intensificar la motivación de una persona para cambiar. Originalmente desarrollada como un enfoque más positivo para el tratamiento de personas adictas, la entrevista motivacional invita gentilmente a la persona a desafiar su propia motivación e identificar los obstáculos de una manera autodeterminada. Esto por lo general toma algún tiempo, por lo tanto el agente de cambio y de la persona que intenta el cambio tendrá que practicar la compasión y tener mucha paciencia.

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